Podólogo Madrid Patricia Pérez Hurtado

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Pies y descanso

¡QUÉ DOLOR DE PIES!

Octubre 28th, 2009

Esta queja tan repetida, fuera y dentro de la consulta de un podólogo, nos deriva en muchas ocasiones a uno de los problemas más metatarso2comunes en los pies.

Ese dolor tan intenso que sienten algunas personas en la planta de los pies, concretamente en la zona anterior, y que en ocasiones se irradia hacia el nacimiento de los dedos es, probablemente, el motivo más frecuente por el cual acude el paciente al podólogo y que se denomina Metatarsalgia.

La Metatarsalgia se traduce literalmente como ”dolor de metatarso”, siendo el metatarso la parte correspondiente del pie que va desde el tarso (zona posterior y media del pie) hasta el nacimiento de los dedos y que conforma la parte anterior del mismo.

Este problema tan común se debe a múltiples factores, desde malformaciones fisiológicas del pie a causas externas, tales como el calzado o las distintas actividades a las que sometemos a los pies.

Dentro de las malformaciones fisiológicas o patologías intrínsecas del pie, como ejemplo, podemos hablar del Pie Cavo. Este tipo de pie se caracteriza por tener un arco mayor de lo normal, siendo justamente lo opuesto al famoso Pie Plano. El hecho de tener un arco longitudinal mayor de lo normal hace que apoyemos todo el peso de nuestro cuerpo sobre una superficie más reducida, con lo cual, tanto la parte del talón como la del antepie sufren una mayor presión, dando origen a ese dolor tan agudo, especialmente en la zona anterior, ya que está menos preparada para soportar una gran carga.

Con respecto a las causas externas de este problema nombramos en primer lugar el calzado, el calzado inapropiado, concretamente el femenino de tacón alto y punta estrecha, que traslada aun más el peso del cuerpo hacia el antepie , comprimiéndolo al mismo tiempo. Algunos calzados de trabajo excesivamente rígidos y con suelas reforzadas son, asimismo, causantes de la molestia.

Evidentemente, el tipo de trabajo o actividad que desarrollamos también puede contribuir a agravar la Metatarsalgia, ya que tanto un trabajo en bipedestación continuada (largas jornadas de pie sin descanso) como grandes caminatas a las que no estamos acostumbrados, son causa de un recalentamiento general del pie que puede derivar en ese dolor tan incapacitante.

En la mayoría de los casos el dolor se acompaña de durezas en la zona, que en estadíos avanzados terminan convirtiéndose en los desagradables callos o clavos plantares, metatarso3llamados así porque recuerdan al dolor provocado por la punta de un clavo en la piel. En tal caso, la solución consiste en acudir al podólogo para la extracción del callo o clavo, pero sin olvidar tratar también la verdadera causa de éste, ya que el problema se repetiría una y otra vez.

Si la causa está en un mal calzado, el paciente debería cambiarlo por uno más cómodo y anatómico, con un tacón que no supere los dos o tres centímetros de altura, puntera redondeada y suela flexible con un grosor adecuado.

En casos en los que la Metatarsalgia se deba a un Pie Cavo u otra causa fisiológica, el tratamiento se completaría además con unas Plantillas Ortopédicas apropiadas y personalizadas.

Como puedes comprobar ambos tratamientos son sencillos y verdaderamente eficaces.

¡Anímate y no dejes de acudir a tu podólogo!

A cada pie su zapato

Mayo 21st, 2009

“Primero aparecieron los pies y años después se inventó el zapato para que sirviera de protección contra las inclemencias”, recuerda el doctor Josep María Cabestany, del Consultorio Podológico Cabestany, en Sabadell, Barcelona. Sin embargo, muchas mujeres anteponen la estética a la función de esta prenda y calzan números más pequeños, zapatos muy estrechos y puntiagudos que, a la larga, deforman el pie, causan juanetes y provocan dolor en el antepié.

El peor calzado es el que tiene un tacón muy alto y estrecho puesto que provoca que la planta del pie sea como un plano deslizante y los dedos acumulen la presión en la punta del zapato. Por otro lado, al tratarse de un zapato demasiado estrecho, los dedos se comprimen en la puntera y no tienen la movilidad suficiente. Sin embargo, “un solo zapato no es el culpable de los trastornos. Lo que los causa es ir habitualmente mal calzado”.

Tampoco hay un zapato ideal puesto que cada pie es diferente, al igual que las diversas actividades que se efectúan a lo largo de la jornada son distintas y requieren un tipo de calzado. Por ejemplo, un zapato deportivo tiene unas características distintas a uno de salón. Asimismo, una profesión que requiera andar mucho o permanecer todo el día de pie requiere un tipo de zapato distinto a otra que permita al individuo estar sentado.

Quién tiene que determinar qué tipo de protección es la adecuada es el especialista. Por ello, es muy importante acudir a un centro en el que un podólogo pueda aconsejar sobre el calzado y “efectúe revisiones para poder prevenir, atajar o tratar posibles trastornos”, recomienda el doctor.

Las visitas dependen de la afectación del pie. Si el pie está sano basta con una revisión al año. Sin embargo, si padece algún trastorno, los especialistas aconsejan hasta tres. Asimismo, en edad de crecimiento es aconsejable acudir al menos dos veces al año puesto que en los más pequeños esta parte del cuerpo es muy moldeable y se adapta a la actividad y al calzado tanto si es el adecuado o no.

Cirugía percutanea
A menudo, la única solución posible a los trastornos del pie es la cirugía. Sin embargo, la intervención quirúrgica convencional se ha caracterizado siempre por el dolor postopeatorio. Además, tiene el inconveniente de la anestesia, los periodos de hospitalización y el tiempo de recuperación.

Existen otro tipo de intervenciones no invasivas cuyos efectos secundarios se reducen, no se hospitaliza al paciente –de hecho, sale por su propio pie- y la recuperación es muy rápida: “estos individuos ya se pueden calzar a las tres o cuatro semanas”, asegura el doctor.

Pero sobre todo, es una técnica que reduce el dolor post operatorio al mínimo. “Realizamos un seguimiento a 100 pacientes. De estos, el 92 por ciento aseguró no tomar ningún fármaco para aliviar el dolor. El 8 por ciento restante solo consumió analgésicos convencionales”, explica Cabestany.

Se trata de la cirugía percutánea, un tipo de intervención que se realiza con una mínima incisión (de uno o dos milímetros) en la deformidad, con la ayuda de un instrumental motorizado y que, con ayuda de un fluoroscopio (rayos X), se efectúan las mismas actuaciones que en la cirugía convencional. “No hemos inventado nada. Simplemente operamos de distinta manera para mejorar la calidad de vida del paciente”.

Hola a todos

Marzo 9th, 2009

Bienvenidos a mi blog sobre podología. Todo para la salud y el cuidado de tud pies. Aquí encontrará toda la actualidad y noticias sobre la podología.